Escritura compartida Autores mendocinos participaron en un taller de creación narrativa becados por el Fondo Nacional de las Artes y hoy son parte de un colectivo. Junto a su guía, Vicente Battista, cuentan sus vivencias, sus búsquedas y las proyecciones de un camino que recién comienza.
Hace unos meses, el Fondo Nacional de las Artes seleccionó y becó a jóvenes autores mendocinos para que integraran un taller de escritura narrativa. Vicente Battista, un escritor de enorme trayectoria, viajó mensualmente desde Buenos Aires a Mendoza para guiarlos en la travesía. El taller quedó conformado por Emilio Zieba (estudiante de Medicina), Pablo Altare, Guillermo Severiche, Diego Niemetz y Vanesa Funes (profesores de Lengua), Geo Vachelli (estudiante secundaria), Silvio Mashad (arquitecto), Javier Ávila (comunicador social), Lalo Vega (miembro del Cricyt) y Victoria Urquiza (estudiante de Letras). El sábado 5 de setiembre, el grupo se reunió por última vez y accedió a charlar sobre esta fecunda experiencia con El Sol.
de un mendigo (de un mendigo auténtico) con un peso
o un pedazo de pan: solamente se resuelve el problema
psicológico del señor que compra así, por nada, su
tranquilidad espiritual y su título de generoso”.
Ernesto Sábato
El túnel
-Entonces, definitivamente no recuerda haber devuelto las herramientas.
Por cuarta vez, el fiscal hacía hincapié en esa pregunta que había obtenido repetidas veces la misma respuesta negativa.
El silencio era un pesado manto de plomo que cubría todo en la sala. Una incalculable muchedumbre se agolpaba entre los espacios de las sillas disponibles prestando una atención incandescente.
El fiscal no podía ocultar su trastorno, pues el testigo estaba empecinado en mantener su posición. El sudor ya comenzaba a aparecerle entre los poros; un suave haz de luz le hacía brillar la punta de aquella prominente nariz. Sus ojos abiertos con fuerza, tratando de abarcar un panorama un poco más amplio. La lapicera giraba en su mano derecha y el gemelo de fantasía hacía malabares para no caer. Todos sus intentos por hacerlo trastabillar parecían ser insuficientes.
—No— volvió a responder el hombre sentado indemne en el banquillo en completo dominio de todas sus facultades.
—Perdone que sea insistente, pero voy a reiterar la pregunta pues necesito dejar muy claro este punto. A pesar de todos mis intentos de refrescar su memoria —irónicamente —, usted NO consigue recordar si devolvió las herramientas.
—No— con seguridad.
—Lo que indica que probablemente estén todavía en su poder.
Murmullos.
—Depende de las probabilidades.
—¿Podría ser más explícito?
—Si se tiene en cuenta que he buscado incansablemente repetidas cantidades de veces, y que no he logrado hallar las herramientas…
—No ha contestado la pregunta. Insisto y corrijo: teniendo en cuenta que ha buscado las herramientas y que no las ha encontrado, y que de todas maneras NO RECUERDA —poniendo énfasis en estas dos palabras y continuando con tranquilidad— haberlas devuelto, ¿cabe la posibilidad de que todavía estén en su poder?
Murmullos.
—En realidad yo lo veo desde otro punto de vista.
El fiscal trató de disimular su cólera y agregó hablando entre dientes.
—Explíquenos su punto de vista, por favor, pero seguidamente conteste la pregunta.
—No recuerdo no haberlas devuelto tampoco.
—Sea más explícito por favor.
El testigo se acomodó en el borde de la silla, se inclinó un poco acercándose al micrófono, lo golpeó con su dedo índice y vibró un sonido agudo en la sala; acto seguido, habló así:
—Teniendo en cuenta que he buscado las herramientas y que no las he encontrado, y que a pesar de ello no recuerdo claramente haberlas devuelto, cabe aún la posibilidad de que no estén en mi poder.
El fiscal ya no podía aparentar tranquilidad. Con paso firme y una expresión colérica se acercó al testigo y cara a cara le inquirió casi gritando:
—¡No ha contestado a mi pregunta todavía! ¿Voy a tener que repetírsela? —lo enfrentó para intentar hacerle cometer ese error tan esperado.
—Usted quiere escuchar lo que yo no puedo decirle—, con calma y seguridad—. No voy a pagar por errores que no he cometido, ni voy a cargar costales que no son de mi granero. Que cada uno se haga cargo de las responsabilidades a las que ha echado mano, yo asumiré mis compromisos y usted, sus dudas. Ya he respondido su pregunta.
Murmullos.
La taquígrafa, con símbolos ilegibles, anotó rápidamente aquella frase tan clara.
El autor de “Sucesos argentinos” vino a dar un taller sobre narrativa y volverá en setiembre. Su reciente novela, “Cuaderno del ausente”, ha sido elogiada por la crítica. Dijo que acá el público le resta importancia al cine nacional y que los medios de comunicación priorizan al escritor extranjero.
Battista. “La poesía, el ensayo, el cuento o la novela, son tareas individuales...”
Gente, tarde pero seguro. ¿Hacemos un asado el viernes? La idea era despedir a Vicente con un asado. Yo pongo a disposición mi casa (Vivo en el Barrio Trapiche) y la mano de obra. Si alguien más se postula para cualquiera de las dos cosas lo decidimos mañana jueves ¿Os parece? Confirmemos asistencia por este medio. Abrazo. Javier.
Como ya se comentó, la idea sería juntarnos el miércoles 26 a las 20:30 en el bar junto a la biblio. Sería bueno que confirmáramos asistencia por este medio.
Destinado: estudiantes, alumnos universitarios, docentes y público en general
Certificado con número de resolución, avalado por la Dirección General de Escuelas.
Docente: Profesor Licenciado Leonardo Marti
Arancel: Alumnos: $ 50.- Docentes y Egresados: $ 80.- No Docentes: $ 65.- Particulares: $ 100.- El arancel es por mes
TEMARIO
1- Resortes para amortiguar la narración: imaginación, azar y corrección. 2- La balanza imperceptible: Equilibrio entre inspiración y corrección. 3- Literatura al natural: claves para evitar la escritura barroca. 4- Los malos textos y sus socios: los vicios literarios. 5- Hacia una escritura personal: escape de los lugares comunes. 6- La mentira de la parálisis creativa: mapas, itinerarios y esquemas para avanzar en la trama. 7- Durmiendo con el enemigo: el escritor y sus personajes. Personaje abandonado y personaje que abandona. 8- Iluminando el cono de sombra. Las diferentes maneras de la sugestión literaria. 9- La guiñada del texto: La concisión y la elipsis como buenos aliados. 10- La puntuación y sus trampas: Métodos para decir lo que quiero decir. 11- Paladeando la prosa poética: Eufonía, ritmo y otros condimentos del texto. 12- Caja de herramientas: recursos para afirmar un texto y atornillarlo al encanto. 13- Maquillaje invisible: la belleza y la emoción como resultado de una cosmética literaria.
Informes e Inscripción: Secretaria de Extensión Universitaria- e-mail: extension@frm.utn.edu.ar - Tel: 0261- 5244511
Ha sido difícil para los dos. En el living, de espaldas a la cocina y a mí ella mira la foto y llora. Sin decir nada pongo agua para el café. Ya casi es de noche. Solo la luz del living esta encendida. Lo demás es silencio y oscuridad. Ahora que la rutina se ha quebrado pienso cómo irán a ser las cosas.
El agua hierve.
Ella se sobresalta. Está tan asustada. Quisiera poder tranquilizarla. Se da vuelta y mira hacia la cocina. No hay nada raro, nada distinto. Mira la cuchara ir y volver cargada de café primero, de azúcar después. Estática, solo ve con obsesión la cuchara revolver el café. La abrazo. No me dice nada. Mira el café como si temiese ser envenenada. No agradece. No lo toma. La abrazo más fuerte, aunque mis brazos ya no pueden tener fuerzas.
Ella tiene miedo, lo sé.
Sobre la mesada el café se enfría. Soy yo el que la está viendo. Podría decirle algo, pero qué y cómo. A veces pienso que el silencio va a terminar de tragarnos.
Ella ha dejado de llorar. Todo su cuerpo está tenso, se prepara para ensayar una defensa como si algo la amenazara. De repente se levanta y grita, la silla cae y aumenta el ruido. Me grita sin mirarme que la deje en paz, que ella no puede seguir así. No me ve. Ella no puede verme porque he muerto.
La entiendo. Pero no sabe que es su juramento de amor eterno el que me retiene.