domingo, 19 de julio de 2009

Jojo. Mi turno.

Bueno, me parecio mejor colocar algo un poco más corto.

y como lo breve si malo dos veces malo, sepan disculpar. Es más, mejor ni lo lean. 

                                                                    Papelito 

Ella arrojo el envoltorio de los caramelos al suelo mientras terminaba de contarle sobre esa película. El observó el papel en el suelo, tratando de disimular cualquier gesto.
Ella se dio cuenta que algo había hecho mal, no entendió que; pero noto que algo lo molestaba. Casi adivinando se levanto del banco y recogió el papelito del suelo.
Él la miro mientras caminaba hacia el basurero más cercano. Trato de pensar en que ella solo quería agradarle, que tenia buenos motivos para corregir su conducta. 
Cuando ella regreso al banco él ya no estaba. Se alejaba caminando. Sabiendo, con la certeza de los que juzgan por pequeños actos, que no quería estar con ella. 


Y lo leiste... (si, ahora te arrepentis, no?)

Emilio.

Entrevista a Vicente Batista en la TV Pública


Gente, va el audio (sin la imagen porque no se grabó) de la entrevista a Vicente.

miércoles, 15 de julio de 2009

Organizando la visita de Vicente

Gente, como sabrán, Vicente viene a Mendoza el miércoles 29. Creo que recordar que la idea que tenía era visitar una bodega (Silvio estaba con eso, creo) y, además, recorrer un poco Mendoza. Quizás es también una buena oportunidad para hacer un asado. En fin, publico este post para que, como respuesta al mismo, podamos ir organizando algunas actividades entre el 29 de julio y el 1 de agosto.

lunes, 13 de julio de 2009

Último bosque (Geo)

Teseo la busca entre los árboles. Lentamente, sus miembros se acostumbran a la desesperación de buscar en el cielo olvidado la estrella sin contorno.

Un sin número de troncos, elevados como hombres sin brazos, destrozan la luz de la noche que se chorrea sobre la tierra. Los guardianes de la inmensa extensión rezan y cantan para que la prisionera desnuda descanse hasta llegar la mañana. Luego envían a sus hojas un mensaje líquido de savia, para que el follaje se multiplique y Teseo renuncie a la obstinación insensata de encontrar a Ariadna.

La princesa es saboreada desde lejos. Sus piernas enredadas entre las ramas, provocan el silencio de todo un bosque que detiene sus murmullos taciturnos para verla levitar como una pluma en la oscuridad. En su sueño Ariadna sueña y de tanto soñar su piel se torna cada vez más lisa hasta alcanzar la tersura de los peces que todo el tiempo sueñan.

Bajo la copa del árbol en que duerme la princesa descansa adormecida una de las parcas. Y tiene los labios gruesos como quién no ha besado nunca, y las piernas cortas por haber estado sentada toda la vida cortando hilos, obsesionada con el destino trágico de los que siempre mueren. Esos, los que nacieron y ya desde el principio conocieron el final de su destino: la línea que es finita y siempre acaba en alguna parte.

Teseo oye la canción del pájaro nocturno y lo confunde con Ariadna. Corre en busca de esa lámpara que es el sonido. Pero la música queda lejos y el camino está lleno de ramas o de brazos, con los que se tropieza. Los guardianes extienden sus ramas y bloquean todas las bifurcaciones. Teseo da vueltas y la silueta de la princesa, su sombra perfecta se dibuja en la triste escena lunar, dónde todos los árboles ríen mientras la observan morir de pie, entre la hierba.

Y con ella, con su cuerpo que es un río de hielo plantado en la espesura, se van todos los rayos y las luces y la alondra que se estrella como los astronautas. Adiós Ariadna. La parca desquiciada, la parca coronada ha cortado el hilo desde su antesala, donde ahora reina el silencio.

lunes, 6 de julio de 2009

dioses (Javier Avila)

dioses (Javier Ávila)

Paradójicamente, su nuevo mundo no tenía nombre. Se extendía a lo largo de diez metros cuadrados que ardían ante el implacable furor de dos lunas en llamas. El norte, el sur, el este y el oeste se perdían en el infinito como insondables vacíos oscuros. Los viajeros eran cuatro hombres en edad madura. Cada uno permanecía tendido boca arriba en un vértice de aquel asteroide innombrado. Sus cuerpos, raquíticos, se consumían expuestos a la intemperie de ese astro celeste que los llevaba hacia el infinito. Hacía días que habían abandonado los planes de escape, suicido o eutanasia. Sin saberlo eran lo últimos reflejos vitales del planeta tierra.

El mundo ya no era. Luego de la destrucción atómica los cuatro habían despertado sobre ese asteroide en viaje hacia la nada. A pesar de que una extraña atmósfera los protegía, al cabo de unas semanas sus cuerpos cedieron ante el flagelo del hambre, la sed y la desesperanza. Tendidosboca arriba comenzaron a recordar sus vidas: soñaron con sus amores, sus mujeres y sus hijos. Sus cuerpos y sus mentes colapsaban ante la agonía de las palabras, los símbolos y las cosas. Al borde de sus fuerzas para el habla, los cuatro coincidieron en la necesidad de inventar un nuevo cosmos: imaginarían reinados y potestades espirituales; crearían al nuevo hombre. Éste caminaría sin fatiga las montañas y volaría con libertad los cielos; la Inteligencia y la torpeza serían en él virtudes igualmente entrañables. Su corazón no conocería el deseo de dominar a otros.

No lo sabían, pero se estaban convirtiendo en dioses.

Casi en el último suspiro dieron el paso que los hizo superior a todas las deidades: decidieron borrar de las almas de sus criaturas el sello de sus creadores. No pusieron condiciones. No decretaron paraísos, manzanas o serpientes. No instalaron la necesidad de sacrificios, hogueras o venganzas. No habría caos porque no existirían leyes. El nuevo hombre sería pleno porque había sido liberado en su primer hálito de vida.

Mientras el nuevo mundo empezaba el tránsito de su prehistoria, el asteroide agotaba su ciclo de vida y estallaba en mil fragmentos luminosos de colores. Los cuatro dioses morían y las nuevas criaturas construían sus propias vidas. Jamás sabrían de la existencia de sus creadores: no les construirían altares, no se someterían ni les suplicarían el perdón de sus pecados.

A los cuatro la muerte les llegó instantánea y serena. La vida los abandonó sonriente y habitó el universo por ellos creado. Ellos hicieron de su final un principio, un verbo hecho carne.

Ellos no lo sabrían, nadie lo sabría.

lunes, 29 de junio de 2009

Ahí va y con la mejor de las ondas...

Mis queridos consortes de taller:

Me honra el hecho de que mi texto haya servido de instrumento a la hora de desvirgar el nuevo blog. Confieso, sin embargo, que me siento mucho más sorprendida que honrada; pues no sabía que empezaríamos con uno de mis escritos. ¡Y menos que sería éste! ¡…Y mucho menos que al ingresar al blog por vez primera, tendría tantos y tan suculentos comentarios por responder!

En fin, comenzaré por hacer una salvedad que considero medular: “La puerta” NO ES UN CUENTO. En efecto –y como Pablo observó- en este texto no hay más que una percepción mínima, remotamente alejada del resorte narrativo. Es más, si de algo valiera la pena mi aclaración, explicaría con algún detalle con qué intención escribí este cuadro, hace más de dos o tres años atrás. Pero el hecho es que ahora nada de eso importa. Me alcanza con decirles que ni en ese momento, ni en ningún otro, se me ocurrió sentarme a formatear un relato.

Ahora bien, sospecho que a esta altura del verbo se estarán preguntando para qué carajo colgué en el blog de un taller de narrativa un texto que ni si quiera yo misma concebí como una narración. Pues bien, marche una respuesta para los que se hicieron esa pregunta: al enviar “La puerta” al blog anterior (escritores.mdz.blogspot.com), no tuve más idea que la de compartir un texto con ustedes, dado que a lo largo del primer encuentro del Taller del Fondo no había llevado encima ningún escrito mío. Y el criterio de selección, a la hora de subir ese texto, fue algo así como: voy a colgar algo breve (ya que Javier, al crear el viejo blog, nos había solicitado que no subiéramos textos demasiado extensos). Y tal como les dije el sábado durante nuestro último encuentro en la Biblioteca, soy escasamente una principiante. Apenas si llego al puñado de textos mediocres y para colmo de males, como diría mi abuela, entre tanta naderías sólo tengo estos tres textitos cortos: los dos que les leí hace un par de días y éste que también publiqué en el blog anterior.

En este sentido y acaso para intentar “enderezar” algunos comentarios que, al decir de los muchachos de mi barrio: se fueron al pasto, pretendo echar luz sobre otra cuestión que creo fundamental: tanto “La fuga” como “Los aficionados” (vale decir: los dos microrrelatos que leí durante nuestra última reunión) SON CUENTOS; no así “La puerta”, que no es más que la descripción de un momento, de un cuadro, de una situación, de un estado; una suerte de “híbrido” o poema en prosa si se quiere.

Ahora, si les parece, discutimos lo que es o no es cuento. Silvio supone que “La puerta” es el más narrativo de los textos que he compartido con ustedes. Suposición que considero un tanto baldía; pues…a ver: puede que mi forma de escribir les resulte aburrida, extraña, barroca o que no sea entendible por el simple motivo de que escribo como el culo (¡ups!…perdón, otro exabrupto de los muchachos de mi barrio). Pero partamos de una base: las consideraciones artísticas personales si bien son libres, deben tener fundamento. Un cuento no es lo que a mí me parece. Desde la “Poética” de Aristóteles hasta la crítica literaria moderna, la cosmovisión del género narrativo ha mutando notablemente y los distintos momentos del relato (introducción, nudo y desenlace, como me lo enseñó a mí la señorita de quinto) fueron cambiando de nombres, ampliando sus significados o complejizándose al compás de la evolución artística de la humanidad. No obstante -más allá de los distintos nombres, modas o enfoques críticos- en el texto narrativo siempre se han reconocido tres partes. La primera de ellas es ese momento en el que se nos ubica a el o a los personajes en un tiempo y en un espacio determinados (parte que, aclaremos, no es imprescindible porque bien se puede comenzar in media res y no necesariamente debe estar en el principio). La otra parte es el conflicto: él o los personajes tienen un problema, que podrá o no resolverse hacia el final del relato. Por último, el tercero de los momentos de todo texto narrativo, es el cierre. Final que podrá ser abierto, cerrado o abierto y cerrado al mismo tiempo.

Por otra parte, al margen de disculparme por las obviedades que acabo de referirles arriba, me gustaría reparar en un último aspecto que considero importante. Se trata de la necesidad de refrescar o investigar sobre lo que significó el llamado “Boom latinoamericano”, por citar sólo un ejemplo, pues en el terreno de la narrativa literaria, a partir de ese momento se modificaron los modos de contar y de leer las historias contadas ( véase sobre el paso de un lector hembra a un lector macho, la reformulación de las estructuras y sus núcleos narrativos, la hibridación de los géneros, el protagonismo de lo metafórico, etc, etc). Digo, creo que es importante conocer o reconocer aunque más no sea algunos de los hitos sobresalientes del género sobre el que estamos trabajando. Pues estoy convencida de que el estudio aunque más no sea superficial de los principales movimientos literarios y de la evolución de los géneros discursivos, es un hecho que nos ayudará a mejorar nuestra escritura personal e indudablemente nos llevará a ser un tanto más cautos a la hora de juzgar los textos ajenos.

En conclusión, les pediré tres favores grandes, GRANDES, como un edificio de veinte pisos o más:

*PRIMERO que revisen los textillos que les pasé en virtud de que comprueben si esas partes estructurales de la narrativa están o no (porque, puede que me equivoque, pero más allá de la abstracción o de lo lírico de mis relatos, yo las veo muy claramente esbozadas en “La Fuga” y en “Los aficionados”, no así en “La puerta”).

*En SEGUNDO lugar, les ruego que me escriban para decirme si alcanzaron a distinguirlas y que fundamenten sus observaciones (las apreciaciones meramente hedonista: el "a mí me gusta o no me gusta" o el viejo y querido "esto no se entiende" por sí solos, no sirven ni aportan nada en nuestro proceso de aprendizaje como futuros escritores).

*En TERCERO y último lugar -y espero no se molesten por esto que es más un deseo que un favor-: ¡RELÁJENSE, POR EL AMOR DE DIOS…! Pues en ciertos momentos de nuestros encuentros he percibido que algunos están como demasiado tensos y es entonces que sucede todo lo contrario de lo que se espera de un taller de escritura: el tono de la crítica lectora resulta más destructiva que estimulante. Y, la verdad, no creo que ninguno de nosotros persiga ese objetivo. Siempre creí aquéllo de que la literatura –en realidad, el arte en general- es la forma que ha encontrado el ser humano para justificar la continuidad del juego en la edad adulta y no creo que disfrutemos un juego si estamos tan pendientes de lo que está bien o de lo que está mal. No existe una moral del arte. Voy a decirlo de un modo más procaz, pero infinitamente más efectivo: creo que la Literatura es una puta refinada que siempre anda de rondas buscándose la vida y no se lleva para nada bien con las viejas de la verdulería de la esquina que le gritan cómo vivir para ser una mujer hecha y derecha. En esto de juzgar los textos ajenos es menester ser un poco más cuidadosos y dejar el juego abierto, es decir, dejar un margen de libertad para la experimentación y las búsquedas artísticas individuales. A ver, no estoy hablando de un "todo vale y por que sí" o de ser demasiado indulgentes (pues esa postura tampoco suma) pero sepamos metamorfoseear en humor ese aire solemne que se respira a veces como por encima de nuestras cabezas. ¡Guardemos el cuchillo del carneo, con una gillette alcanza y sobra!

¡A reírse más y a ponerse las pantuflas!

Salutes y cariños para todos.
Vanesa Funes

sábado, 27 de junio de 2009

Empezamos

Los del fondo, colectivo de escritores. Si les parece así podemos nombrarnos. La idea sería que publicáramos aquí un cuento por semana y procediéramos a criticarlo - deshacerlo, desherbarlo- siguiendo la lógica del taller presencial. Me atrevo a opinar que también serían bienvenidas críticas de libros, recomendaciones bibliográficas y otras yerbas alucinógenas de la flora y fauna literaria ¿Empezamos por Vanesa con "La puerta"?

Calendario de publicaciones (mes 1):
Lunes 29/06: Vanesa
Lunes 6/07: Javier
Lunes 13/07: Geo
Lunes 20/07: Emilio